jueves, 9 de abril de 2009

Un día aburrido de Verano

Mientras escuchaba a los Strokes y miraba por la ventana de su cuarto cómo un rayito de sol hacía un dibujo en la pared, decidió, de repente, que nada de eso era lo que quería para su vida.
Todo comenzó con un largo y aburridor día que aparentaba no tener mucho que ofrecer. De repente, mirando el polvillo del piso y tratando de lidiar con una insoportable mosca que no la dejaba en paz, decidió que no sería otro día más del monótono verano. Ella siempre había esperado por algo o alguien por qué o quién preocuparse, algo que la pudiera mantener al márgen de la realidad, por lo menos un rato, pero nada de eso ocurriría, si ella no dejaba de ver todo como extraño, como ajeno a su vida. Nunca había podido entender cómo las personas nunca se cuestionaban nada, ya que – para ella- el cuestionarse era la esencia del ser humano. Pensaba, tal vez, que el hecho de meter a todos en la misma bolsa era sí, algo normal de las personas, y ella no era algo normal, ¿o lo era? Pero volvamos al punto. Ella pensaba, decía y hacía; más pensaba que decía y más decía que hacía. Por conclusión: pensaba. Y pensaba mucho…tanto pensaba que el tiempo se iba y sus pensamientos se esfumaban; una cosa arrastraba la otra, y al final, nunca pasaba nada, y la nada…¿cuándo nos enfrentamos a la nada? Una vez, un tal Heiddegger dijo que nos enfretamos a la nada cuando nos encontramos en un estado de angustia, que no es precisamente negativo, sino que nos permite un replanteamiento de nuestras ideas, de modo que, es esa angustia la que nos permite buscar una salida, un interés del cual ocuparnos en el futuro. Pero…¿qué pasaba si ese anonadamiento fuera un estado constante en su vida? Los días pasaban, la vida entera pasaba y nadie lo notaba, como si el existir hubiese perdido su gracia.

...to be continued. (?)

domingo, 11 de mayo de 2008

Paris Je T'aime



Y como no podía faltar...Paris. En París debe estar todo lo que me apasiona, Montmârtre...el barrio de Amélie, donde se encuentra su casa, su bar... su amor. Artistas callejeros por doquier, arte, cultura... Francia. Pero no todo está en París, porque Yann Tiersen es de Brest, Bretaña. Es éste el músico que logró cautivarme con su espectacular e inigualable música. Desde sus clásicos vals, hasta sus ambiguos rocks. Pues sí, y este muchacho, está por lanzar su último disco, 'New Days' seguido del Les Retrovailles, (una belleza de disco por cierto).

Es muy extraño pensar que Tiersen se está despegando de a poco de lo que fue en sus comienzos clásicos-minimalistas, pero no se debe meter a un músico en un estilo, no. El estilo se mete en un músico en sus más variadas expresiones. Un músico es siempre músico, haga música clásica o haga rock. No importa. La esencia no se pierde, queda obsoleta dentro de uno. Y si mañana a Yann se le antoja hacer blues, qué mas da, es Yann de todos modos. Quizá esta sea la forma de pensar y sentir la música de una fanática indiscutible, y...en cierta forma lo es, pero para todos aquellos que sostienen 'bah, Tiersen ya no es el mismo' traten de comprender, que aunque haya cambiado su estilo musical (porque ya no es discutible) no deja de ser excelente a la hora de componer. Y siendo subjetiva, les digo, a mi me encanta que un músico cambie de estilo, porque es la forma de demostrar cuán bueno puede llegar a ser, y dejarnos a nosotros, los fans, un tanto perdidos.

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"Ser un multinstrumentista es captar un momento, un universo. No intento transcribirlo, porque no es cerebral, es instinctivo. Sólo es un sentimiento. Un texto, él cuenta algo preciso, es lenguaje. Musica, ella queda abstracta."
YANN TIERSEN


www.yanntiersen.com
www.myspace.com/yanntierseninprogress
www.fotolog.com/yann__tiersen


miércoles, 16 de abril de 2008



No dejes escapar tus sueños
¡Cuidado! que no se te escape ninguno...
mejor átalos de a uno,
para que crezcan contigo
y puedan tomar vuelo...
y aunque ahora no parezcan
más que pequeños anhelos
son luces que entre sombras respiran
- de cada alevosía se nutre cada sueño-
hasta llegar a ser,
el sentido de nuestras vidas...

Diciembre del 2003. Paranoid.

domingo, 2 de marzo de 2008

Al lector

Au Lecteur

La sottise, l'erreur, le péché, la lésine,
Occupent nos esprits et travaillent nos corps,
Et nous alimentons nos aimables remords,
Comme les mendiants nourrissent leur vermine.

Nos péchés sont têtus, nos repentirs sont lâches;
Nous nous faisons payer grassement nos aveux,
Et nous rentrons gaiement dans le chemin bourbeux,
Croyant par de vils pleurs laver toutes nos taches.

Sur l'oreiller du mal c'est Satan Trismégiste
Qui berce longuement notre esprit enchanté,
Et le riche métal de notre volonté
Est tout vaporisé par ce savant chimiste.

C'est le Diable qui tient les fils qui nous remuent!
Aux objets répugnants nous trouvons des appas;
Chaque jour vers l'Enfer nous descendons d'un pas,
Sans horreur, à travers des ténèbres qui puent.

Ainsi qu'un débauché pauvre qui baise et mange
Le sein martyrisé d'une antique catin,
Nous volons au passage un plaisir clandestin
Que nous pressons bien fort comme une vieille orange.

Serré, fourmillant, comme un million d'helminthes,
Dans nos cerveaux ribote un peuple de Démons,
Et, quand nous respirons, la Mort dans nos poumons
Descend, fleuve invisible, avec de sourdes plaintes.

Si le viol, le poison, le poignard, l'incendie,
N'ont pas encor brodé de leurs plaisants dessins
Le canevas banal de nos piteux destins,
C'est que notre âme, hélas! n'est pas assez hardie.

Mais parmi les chacals, les panthères, les lices,
Les singes, les scorpions, les vautours, les serpents,
Les monstres glapissants, hurlants, grognants, rampants,
Dans la ménagerie infâme de nos vices,

II en est un plus laid, plus méchant, plus immonde!
Quoiqu'il ne pousse ni grands gestes ni grands cris,
Il ferait volontiers de la terre un débris
Et dans un bâillement avalerait le monde;

C'est l'Ennui! L'oeil chargé d'un pleur involontaire,
II rêve d'échafauds en fumant son houka.
Tu le connais, lecteur, ce monstre délicat,
— Hypocrite lecteur, — mon semblable, — mon frère!


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Al Lector

La estupidéz, el error, el pecado, la tacañería
Ocupan nuestro espíritu y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos
Como los mendigos alimentan sus gusanos.

Nuestros pecados son tercos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar generosamente nuestras confesiones
Y retornamos alegremente al camino fangoso
Creyendo con viles llantos, lavar todas nuestras manchas.

En la almohada del mal es Satán Trimegisto
Que acuna largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Todo lo evapora ese sabio alquimista.

¡Es el Diablo que maneja los hilos que nos mueven!
En los objetos repugnantes encontramos atractivos;
Cada día descendemos un paso hacia el Infierno
Sin horror, a través de tinieblas que apestan.

Igual que un libertino pobre que besa y come
El seno martirizado de una antigua prostituta,
Robamos al pasar un placer clandestino
Que exprimimos muy fuerte como una naranja vieja.

Apretado, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestro cerebros se atiborra, un pueblo de Demonios,
Y cuando respiramos, la Muerte a nuestros pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
No han bordado aún con sus atractivos dibujos
La trama vulgar de nuestros lastimosos destinos,
¡Ay! Es que nuestra alma no es bastante osada.

Pero entre los chacales, las panteras, las lobas,
Los monos, los escorpiones, los buitres, las serpientes,
Los monstruos que chillan, aúllan, gruñen, se arrastran
En el circo infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más perverso, más inmundo!
Que sin hacer grandes gestos ni dar grandes gritos
Haría de buena gana de la tierra un despojo
Y en un bostezo se tragaría al mundo;

¡Es el Tedio! -la mirada cargada de un llanto involuntario,
Sueña con cadalsos mientras fuma su pipa
Tú conoces, lector, ese monstruo delicado,
-¡Hipócrita lector, -mi semejante, -mi hermano!

Charles Baudelaire - Les Fleurs Du Mal

jueves, 29 de noviembre de 2007

La muñeca de Kafka




Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de veces, Dora, su pareja, lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje", le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?


Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.


Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.


Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. ¡Tres semanas! Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la mueca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, sin no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga. Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca.




Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.


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Paul Auster - Brooklin Follies

domingo, 28 de octubre de 2007

Cuestionándonos

¿Y si la vida no fuera superficialismo?
¿Y si de un día para el otro viéramos más allá de nuestra sombra?
¿Y si dejáramos de culpar a otros por aquello que nos congoja?
¿Y si dejáramos de ser claveques y ser nosotros mismos?
¿Y si sólo recogiéramos esos pequeños momentos que nos hacen felices y nos olvidáramos de los fantasmas del pasado?
¿Y si pudiéramos vivir la vida olvidándonos por un segundo de traumas ilógicos?
¿Y si pudiéramos enfrentarnos a la realidad y darnos cuenta que estamos solos?
¿Y si apesar de todo esto, pudiéramos ser felices?

sábado, 27 de octubre de 2007

La Ruta


Nacer y morir son dos palabras netamente contrarias, sin embargo giran en un mismo eje, encajan en un mismo puzzle. Nacemos para morir, es nuestro principal objetivo, y se nos da un intervalo de tiempo para probar cuanto podemos cosechar...
El juego comienza con el nacimiento, y se trata de una carrera de aprendizajes y obstáculos: tendrás que superar pruebas físicas, mentales y espirituales, que te acercarán cada vez más a la muerte. Todos conseguirán su objetivo que si bien es el mismo, se llega por senderos diferentes, que determinan que habrá después. Muchos irán por el sendero de la ignorancia, que se sitúa a un costado de la ruta. Pasarán su vida siguiendo la "diversión" y dejando que su alma muera sedienta de conocimientos que al llegar al final de la vida, sólo quedará su cuerpo y mente, y quedará descalificado por perder parte de la cosecha. Otros caminarán en una linea paralela y pegada a la ruta. Son aquellos que sólo alimentan su alma y se encierran tanto en ellos que su cuerpo se convierte en el ataúd del alma, y al llegar al final, todo conocimiento quedará atrapado y no tendrá otra oportunidad.Por el camino que atraviesa la ruta, caminarán los que pasan su vida emulando almas y mentes, pero la hipocrecía y la falsedad, los llevará a la perdición por no tener cosecha propia. Los que alcanzan su objetivo con las manos llenas de frutos, son los que caminan dentro de la ruta. El secreto está en pasar su vida saseando la sed del cuerpo, del alma y la mente, y que además, son capaces de compartir su agua, con aquellos que aún no han comprendido este juego... Y para aquellos que van por el sendero equívoco, puedan cambiar su rumbo y lleguen a la muerte con un canasto lleno de conocimientos sólidos y fundamentados...