Mientras escuchaba a los Strokes y miraba por la ventana de su cuarto cómo un rayito de sol hacía un dibujo en la pared, decidió, de repente, que nada de eso era lo que quería para su vida.
Todo comenzó con un largo y aburridor día que aparentaba no tener mucho que ofrecer. De repente, mirando el polvillo del piso y tratando de lidiar con una insoportable mosca que no la dejaba en paz, decidió que no sería otro día más del monótono verano. Ella siempre había esperado por algo o alguien por qué o quién preocuparse, algo que la pudiera mantener al márgen de la realidad, por lo menos un rato, pero nada de eso ocurriría, si ella no dejaba de ver todo como extraño, como ajeno a su vida. Nunca había podido entender cómo las personas nunca se cuestionaban nada, ya que – para ella- el cuestionarse era la esencia del ser humano. Pensaba, tal vez, que el hecho de meter a todos en la misma bolsa era sí, algo normal de las personas, y ella no era algo normal, ¿o lo era? Pero volvamos al punto. Ella pensaba, decía y hacía; más pensaba que decía y más decía que hacía. Por conclusión: pensaba. Y pensaba mucho…tanto pensaba que el tiempo se iba y sus pensamientos se esfumaban; una cosa arrastraba la otra, y al final, nunca pasaba nada, y la nada…¿cuándo nos enfrentamos a la nada? Una vez, un tal Heiddegger dijo que nos enfretamos a la nada cuando nos encontramos en un estado de angustia, que no es precisamente negativo, sino que nos permite un replanteamiento de nuestras ideas, de modo que, es esa angustia la que nos permite buscar una salida, un interés del cual ocuparnos en el futuro. Pero…¿qué pasaba si ese anonadamiento fuera un estado constante en su vida? Los días pasaban, la vida entera pasaba y nadie lo notaba, como si el existir hubiese perdido su gracia.
...to be continued. (?)
Todo comenzó con un largo y aburridor día que aparentaba no tener mucho que ofrecer. De repente, mirando el polvillo del piso y tratando de lidiar con una insoportable mosca que no la dejaba en paz, decidió que no sería otro día más del monótono verano. Ella siempre había esperado por algo o alguien por qué o quién preocuparse, algo que la pudiera mantener al márgen de la realidad, por lo menos un rato, pero nada de eso ocurriría, si ella no dejaba de ver todo como extraño, como ajeno a su vida. Nunca había podido entender cómo las personas nunca se cuestionaban nada, ya que – para ella- el cuestionarse era la esencia del ser humano. Pensaba, tal vez, que el hecho de meter a todos en la misma bolsa era sí, algo normal de las personas, y ella no era algo normal, ¿o lo era? Pero volvamos al punto. Ella pensaba, decía y hacía; más pensaba que decía y más decía que hacía. Por conclusión: pensaba. Y pensaba mucho…tanto pensaba que el tiempo se iba y sus pensamientos se esfumaban; una cosa arrastraba la otra, y al final, nunca pasaba nada, y la nada…¿cuándo nos enfrentamos a la nada? Una vez, un tal Heiddegger dijo que nos enfretamos a la nada cuando nos encontramos en un estado de angustia, que no es precisamente negativo, sino que nos permite un replanteamiento de nuestras ideas, de modo que, es esa angustia la que nos permite buscar una salida, un interés del cual ocuparnos en el futuro. Pero…¿qué pasaba si ese anonadamiento fuera un estado constante en su vida? Los días pasaban, la vida entera pasaba y nadie lo notaba, como si el existir hubiese perdido su gracia.
...to be continued. (?)
4 comentarios:
Sounds too familiar to remember ;)
No sé exactamente como llegue a tu blog, pero me soprendió mucho, tienes gustos parecidos a los mios, Yann Tiersen para mi es increíble, me gusta leer, me gusta escribir... Me parece como si todo esto estuviera hecho para que yo lo viera.
Ya recordé como llegue aquí, se me ocurrió por alguna poderosa e irresistible razón escribir en el buscador la frase de Monochrome "Nothing but silence around me" y luego "only absence near me" :) saludos
Someones arrives at your blog... and the cycle repeats again...
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